• El clima y la humedad ambiental: es necesario tener en cuenta la humedad relativa al lugar donde se habita..
  • Ambientes secos: Se recomienda que el sistema lleve incorporado un humidificador.
  • La situación de la vivienda en el edificio: Cuanto más alto esté situado el piso, mayores serán las temperaturas, por lo que conviene un aparato con mayor capacidad de refrigeración. Lo mismo ocurre si la vivienda está orientada al Sur.
  • Elementos interiores: La iluminación de la vivienda aumenta la temperatura, especialmente cuando es halógena debido a su gran capacidad calórica.
  • Dimensiones de la zona a refrigerar y potencia del aparato: Una habitación soleada de 25 metros cuadrados necesita una potencia media de unas 3.000 frigorías/hora.